

Nº Colegiada: M-35203
Graduada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, así como Psicóloga General Sanitaria por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Especialista en Ansiedad ,especialista en terapia integradora y perspectiva de apego y EMDR.
Vivimos en un mundo que a menudo exige perfección, donde la búsqueda constante de estándares inalcanzables puede tener consecuencias significativas en nuestra salud mental y bienestar. En este artículo, exploraremos a fondo el perfeccionismo y la herida emocional de no ser suficiente. Descubriremos cómo estas dinámicas afectan nuestras vidas y cómo podemos liberarnos de la trampa del perfeccionismo para vivir con autenticidad y plenitud.
La máscara del perfeccionismo
En nuestra sociedad, el perfeccionismo se constituye como un estándar al que muchos aspiran, pero su significado va más allá de una simple búsqueda de la excelencia. Es, en esencia, una máscara que con frecuencia llevamos para ocultar nuestras vulnerabilidades más profundas en un mundo que a menudo juzga la imperfección.
Esta máscara de perfección se convierte en una armadura que, aunque intenta protegernos, en realidad limita nuestras conexiones auténticas con los demás. La dificultad radica en la paradoja de que, mientras luchamos por mantener la apariencia de la perfección, nos alejamos cada vez más de nuestra autenticidad. En este sentido, el perfeccionismo se convierte en un escudo que dificulta nuestra capacidad para aceptar nuestras imperfecciones y mostrar nuestra verdadera esencia.
La herida de «no ser suficiente»
La sensación de no ser suficiente tiene profundas raíces en nuestras experiencias pasadas. Desde la infancia hasta la vida adulta, las interacciones que hemos tenido con figuras significativas y las expectativas que hemos internalizado pueden tejer una narrativa de insuficiencia que perdura y se manifiesta en nuestras vidas diarias.
En la infancia, las interacciones con nuestros cuidadores primarios desempeñan un papel fundamental en la formación de nuestra autoimagen y autoestima. Los mensajes sutiles o directos que recibimos sobre nuestro valor y capacidad contribuyen a la creación de nuestra identidad.
A medida que crecemos, llevamos estas creencias arraigadas sobre nuestra valía y suficiencia a nuestras relaciones y entorno social. Las expectativas externas, los estándares de perfección y las comparaciones con los demás refuerzan esta herida. Nos encontramos atrapados intentando desesperadamente demostrar nuestra valía, ya que seguimos buscando validación y aprobación externa.
El círculo vicioso del perfeccionismo
El perfeccionismo, se manifiesta como un ciclo vicioso que deja a su paso una constante sensación de insatisfacción. La búsqueda incansable de la perfección no termina nunca, ya que nunca alcanzamos la meta autoimpuesta.
¿Qué consecuencias tiene?
- Impacto en la autoestima: A medida que nos esforzamos por alcanzar estándares inalcanzables, cada pequeño fallo o imperfección se percibe como una confirmación de nuestra supuesta insuficiencia. La autoestima se ve afectada negativamente, aumentando la autocrítica y la duda constante sobre nuestras habilidades y valía.
- Afectación en las relaciones: La constante insatisfacción personal puede traducirse en expectativas poco realistas hacia los demás, generando tensiones y conflictos en las relaciones interpersonales. Además, la dificultad para aceptar la imperfección en nosotros mismos se refleja en la dificultad para aceptar las imperfecciones de los demás.
- Impacto en el bienestar general: El estrés constante, la ansiedad y la presión autoimpuesta pueden contribuir a problemas de salud mental y física, afectando negativamente nuestra calidad de vida.